Generemos una cultura creativa. Nos conviene a todos.

generemos

“He pasado casi cuarenta años pensando en cómo ayudar a personas inteligentes y ambiciosas a trabajar juntas con eficiencia. Tal y como lo veo, mi función como directivo es crear un entorno fértil, mantenerlo saludable y vigilar aquellas cosas que lo debilitan. Creo de todo corazón que todo el mundo tiene el potencial de ser creativo, cualquiera que sea la forma que adopte esa creatividad, y que estimular tal desarrollo es algo noble.”

Ed Catmull

Cofundador y presidente de Pixar Animation Studios, actual cabeza de Disney Animation Studios.

Leí esta frase en el libro “Creatividad, S. A. Cómo llevar la inspiración hasta el infinito y más allá” de Ed Catmull, y estoy de acuerdo con la parte en la que menciona que todos tenemos el potencial de ser creativos, cualidad que por supuesto debemos estimular para tener los resultados deseados. Frecuentemente pensamos que la creatividad está relacionada sólo con la acción de crear, y que se presenta en disciplinas como la pintura, la música o la literatura, etc. Considerando a la persona creativa como un ser único, que nace con ese talento. La realidad es que una persona creativa se puede presentar en cualquier faceta y campo que desee.

La creatividad implica para su realización diferentes procesos mentales combinados, y que pueden potencializarse con la práctica. Sabemos que a lo largo de nuestra historia han existido personajes prodigios en diferentes disciplinas, y más de alguno de ellos ha sido etiquetado como un creativo, pero inevitablemente el contexto, la experiencia y diversos factores intervienen para que su creatividad sea motivada con mayor facilidad que en otras personas.

Ante este panorama, las empresas se enfrentan con el gran reto de crear un ambiente que fomente el desarrollo de la creatividad de sus colaboradores. Una reciente encuesta realizada por Microsoft para detectar la influencia de la nuevas generaciones de jóvenes en las organizaciones de tecnología,  arrojó que el 88% de los encuestados consideran que las políticas actuales en esta materia no les permite ser tan creativos en sus empleos, además dicho estudio señala que las empresas interesadas en mantener el talento millennial a su interior, deben buscar maneras de incorporar flexibilidad en sus procedimientos y políticas.

¿Qué nos quiere decir esto? Las empresas deben mirar hacia una cultura que permita que sus colaboradores se sientan impulsados a aportar nuevas ideas y formas de trabajar. Podemos obviar las ventajas de la creatividad; nos permite salir de la rutina, nos empuja a salir de las zonas de confort y ayuda a nuestra mente a comprender la realidad desde distintas perspectivas, facilitándonos la tarea de resolver problemas, y entonces ¿Quién no quisiera contar con compañeros de trabajo con estas características? Tenerlos como colaboradores, o incluso ser uno de ellos.

Y tú, ¿Consideras que en tu empresa fomentan el desarrollo de la creatividad?

Finalmente, me gustaría compartir algunos extractos del libro que cité al inicio de este post, ya que es información muy valiosa y cualquier persona que se encuentre en una situación de liderazgo puede poner en práctica en su entorno profesional.

Ideas para gestionar una cultura creativa:

Por Ed Catmull.

  • Da una buena idea a un equipo mediocre y la estropeará. Da una idea mediocre a un gran equipo y o bien la mejorará o bien encontrará una mejor. Si cuentas con el equipo adecuado es probable que utilice bien las ideas.
  • Cuando tenga que contratar personal, facilítele el potencial para crecer más allá de su actual nivel de competencias. Lo que sean capaces de hacer en el futuro es más importante que lo que puedan hacer hoy.
  • Intente contratar siempre gente que sea más inteligente que usted. Opte siempre por lo mejor aunque pueda parecer una potencial amenaza.
  • Si hay gente en su organización que cree no ser libre para sugerir ideas, usted sale perdiendo. No descarte las ideas que provienen de fuentes inesperadas. La inspiración puede venir, y lo hace, de cualquier parte.
  • No basta con estar abierto a las ideas de los demás. A provechar el talento colectivo de la gente con la que se trabaja es un proceso activo y continuo. Como directivo, usted debe sonsacar ideas de su personal y animar constantemente a que las expresen.
  • Si se dice más la verdad en los pasillos que en las reuniones, usted tiene un problema.
  • Las primeras conclusiones que sacamos de nuestros éxitos y fracasos suelen ser erróneas. Medir los resultados sin evaluar el proceso es engañoso.
  • No espere a que las cosas sean perfectas antes de compartirlas con los demás. Muéstrelas pronto y hágalo a menudo. Estarán bien cuando las terminemos, pero no durante el proceso. Y así es como debe ser.
  • La estructura de comunicación de una empresa no debe reflejar su estructura organizativa. Todo el mundo debería poder hablar con todo el mundo.
  • El imponer límites puede fomentar la respuesta creativa. El trabajo excelente puede surgir de circunstancias incómodas o aparentemente insostenibles.
  • No confunda el proceso con la meta. Trabajar en nuestros procesos para que sean mejores, más sencillos y más eficientes es una actividad indispensable y algo en lo que deberíamos trabajar continuamente, pero no es la meta. La meta es hacer que el producto sea genial.

 

“Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando” Picasso.