Valorar nuestra profesión: Nos conviene a todos.

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Seamos honestos, ¿A cuántos de nosotros nos han pedido en algún momento, bajar el precio de nuestro trabajo? Sin saber lo que esto implica, a pesar de esto,  muchas veces decimos SÍ. Bajar el precio es como si llegáramos a cualquier gasolinería y le dijéramos al despachador que nos venda más barato el litro de gasolina. ¿Cuándo pasa esto? NUNCA.

Vamos directo al grano: la frase “bueno y barato” realmente no existe, o si aún persiste, estarán de acuerdo, nos está haciendo mucho daño a todos quienes nos esmeramos por prestar servicios de calidad, ya que esto implica que además de que hemos invertido en nuestra preparación (y muchos lo seguimos haciendo), contamos con los recursos materiales suficientes para que nuestra ejecución sea profesional.

Esto quiere decir que cuando tienes invertido lo suficiente en tu negocio, vas a cotizar realmente el valor de tu trabajo, de lo contrario, los estarías depreciando y con ello afectando tus ingresos y los del mercado en el que te encuentras.

Vender por vender, COMPETIR POR PRECIO, a la larga te va a traer más conflictos que beneficios, puesto que ello te va a limitar a no realizar nuevas y más grandes inversiones, y con ello a no mejorar la calidad de tu producto y servicio. Lo que a su vez te pondrá en una gran desventaja ante tus viejos y nuevos competidores, quienes seguramente estarán concentrados en la innovación.

Al reflexionar tal situación, vemos dos contextos por el que se continúa presentando esta situación:

1.- Acomodarse al bolsillo del cliente con el propósito de que contrate a toda costa el servicio.

2.- El hecho de que los clientes no están recibiendo la calidad de trabajo que contrataron, y aunque esto es más honesto, si ésta es la razón, será mejor que se dediquen a otra cosa; algo que realmente les apasione.

Cada especialista o empresa decide el valor de su trabajo, en función de los recursos materiales y humanos invertidos, el tiempo, así como del valor del propio conocimiento.  Si bien es cierto que el valor de cada uno de estos recursos puede cambiar dependiendo del profesionista o la empresa, existen COSTOS DE MERCADO generalizados.

 Para tener una idea de lo que se invierte por productos o servicios, en cualquier área,  basta con realizar un estudio de mercado que puede comenzar en Internet; si la información no es pública, solicita cotizaciones, pregunta a colegas, a incluso a tus clientes.

Y como no toda la responsabilidad es del cliente, a continuación enumero algunos puntos a considerar para ofrecer servicios y productos de calidad:

 1.- Autoestima. En primer lugar, comencemos por valorar nuestro trabajo, tanto nosotros necesitamos del cliente, como el cliente necesita de nosotros.

 2.- Ética. Trabaja siempre bajo las normas de ética profesional. Ser honesto, aceptar cuando se presentan errores, cumplir con tus fechas de entrega, ser puntual en reuniones y tratar bien al cliente, es básico en cualquier ramo.

 3.- Servicio. Mientras mejor servicio ofrezcamos menos difícil será conseguir un pago justo y puntual. Además un cliente satisfecho siempre paga mejor, o al menos repite la compra. OJO: Las “divas” pueden ser muy buenas en lo que hacen, pero su futuro en la industria (la que sea) no es prometedor.

4.- El trabajo NO es un favor. Estamos acostumbrados a “sentirnos mal” por cobrar, sin embargo, existen maneras de hacerlo y antes de presionar a un cliente con un pago, necesitamos asegurarnos que el servicio o producto sea del total agrado, pero sobre todo que se cumplan las expectativas del cliente.

A continuación les comparto el siguiente link, en el que un experto en modelos de negocio habla de la importancia de identificar oportunidades que otros han pasado por alto, en relación a comprender lo que el cliente realmente necesita:

 http://javiermegias.com/blog/2010/11/entiendes-el-trabajo-que-necesita-tu-cliente/

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2 comentarios en “Valorar nuestra profesión: Nos conviene a todos.

  1. Luis Jaime Lara dijo:

    Coincido completamente con el artículo. Quisiera agregar que existen dos tipos de competencia de productos y servicios (incluido el diseño): por precio y por valor. Lo que significa que si uno elige el primero, deberá hacer un verdadero estudio de costos y procesos para que le quede una ganancia interesante, de lo contrario acabará en la pobreza. Si se opta por el segundo, se deberán cuidar los detalles y calidad para responder con profesionalismo ante los proyectos. Este último es mejor pagado, produce mejores resultados y mejores satisfacciones entre el cliente y el diseñador. Pero requiere mucho compromiso, capacitación constante y calidad. Saludos.

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